Charly de oro.

Finalmente y, luego de una larga jornada en la cual ganó 6 de las 7 ternas en las que figuraba, Charly García se alzó con el Premio más importante de la Gala: El Gardel de Oro.

Cabe destacar que en la previa del evento y antes de que obtuviera el máximo galardón de la noche, Charly ya había ganado en 4 de las 7 ternas en las que participaba por su disco “Random”: Producción del año, Diseño de portada, Ingeniería de grabación y Mejor videoclip por “Lluvia”.

Más tarde, el genial músico se alzaría con el galardón en la terna al Mejor Álbum Artista Masculino de Rock, para finalmente, coronar la extraordinaria noche con la estatuilla dorada.

Este es el tercer galardón de Oro del músico, que ya lo había recibido en los años 2002 y 2003.

En la lista de agradecimientos de Charly se mencionó a Carlos Gardel, María Gabriela Epumer, el “Flaco” Luis Alberto Spinetta, el “Negro” Carlos García López, Prince y Gustavo Cerati.

Luego para el gran cierre de la gala, interpretó uno de sus clásicos junto a la Orquesta Sinfónica, “Inconsciente colectivo”.

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Charly en el Gran Rex.

El ícono del rock argento se presentará el próximo lunes 30 de abril desde las 20:30, en el porteño Teatro Gran Rex (Av. Corrientes 857).

Según se anunció, las entradas estarán a la venta desde el viernes 27 de abril en la boletería del teatro y por Ticketek, a partir de las 10 de la mañana y por orden de llegada.

En la presentación del lunes, el histórico músico argentino estará acompañado por “El Zorrito” Fabián Von Quintero en teclados, Kiuje Hayashida en guitarras, Toño Silva en batería, Carlos González en bajo y Rosario Ortega en voz.

En febrero, García ofreció un concierto denominado “La Torre de Tesla” en el Teatro Coliseo. En aquella oportunidad, las entradas se agotaron en tan solo media hora.

Hace unos días, Charly se reunió con el ingeniero de sonido de The Beatles, Geoff Emerick, y con Alejandro Lener, para grabar un tema inédito de éste último.

El último disco de García, “Random”, fue publicado hace poco más de un año y consiguió siete nominaciones para los Premios Gardel.

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Charly volvió al escenario.

Charly García estaba apostado en un sillón-trono de color negro, rodeado por sus cuatro teclados, anteojos oscuros y un sombrero. En el centro del escenario la bobina electromagnética de Nikola Tesla lanzaba rayos y centellas (el inventor austríaco inspiró el título para su regreso, “La Torre de Tesla”), sus músicos tapados por guardapolvos de científicos, y dos pantallas en la parte posterior que acompañarían con imagenes a las canciones a lo largo de la noche.

Instituciones, de Sui Generis, fue el primer shock eléctrico. Sin respirar, el músico puso sus dedos largos en v apunando hacia el público y tocó los primeros acordes de Cerca de la revolución. La platea saltó excitada por primera vez, y no sería la última.

Con La máquina de ser feliz, Charly pasó por “Random”, su última criatura artística. “La tenes vos, la tengo yo”, expresó. También se fue al 2010, con King King, del disco “Kill Gil”, donde hizo reir al público contando que se la escribió a una chica gorila que lo abandonó.

La banda que eligió Charly fue contundente. Kiug Hayashida Soiza (guitarra), Toño Silva (batería), Carlos González Vásquez (bajo) y Zorrito von Quintiero (teclados), acomparañon al genio del rock nacional, y Rosario Ortega tuvo, tal vez, la mejor presencia vocal y escénica desde que está al lado de Say No More. Notable alquimia. Por momentos, la voz raspada de Charly emergió como en sus mejores épocas en Rezo por vos al tiempo que en las pantallas religiosos, curas y monjas, quedaban desnudos.

Sorprendía ver a un Charly comprometido con su obra, un Charly que hizo más de lo que habló. “Qué público civilizado”, ironizó. Cuando tomaba aire, entre tema y tema, bebía té de una taza ubicada en su lateral izquierdo, debajo del set list. Una lista de 19 canciones que tuvo el clásico Yendo de la cama al living, donde nuevamente Charly llenó de aire sus pulmones para escuchar su voz. Intercaló otros dos hits, Me siento mucho mejor y Demoliendo hoteles para cerrar la primera hora del concierto. Nadie se movió.

“Esta es la banda de Say No More”, gritaban eufóricos en la platea. A las 21.50, otra vez desde el trono, Charly inició el final ante 1700 personas que agotaron las entradas en media hora. Imágenes de la última dictadura provocaron silbidos que se mezclaban con el coro de la platea al sonar Dinosaurios, luego continuó con No Importa y Rock and roll y yo. Charly, encendido con lo que estaba pasando, hizo un enroque, según la lista iba a cerrar con Fanky pero la cambió por Nos siguen pegando abajo para darle la última descarga musical a su público. Fanáticos, amigos, grandes y chicos, familias enteras agradecidos, emocionados. Nadie se fue. Mucho menos Charly, eso quedó bien clarito.